Honorarios profesionales

Gerardo M Rodríguez López · Salobreña (Granada) 

Se encontraba el joven letrado rodeado de legajos cuando se acercaron a él dos hombres requiriendo su intervención. Licenciado, ya que ha terminado usted la pasantía y dado que observamos que no ha secundado la huelga, permítanos solicitar su dictamen sobre un hecho que es motivo de disputa entre nosotros – dijo uno de los hombres. Comenzó éste a relatar lo sucedido: esta mañana fuimos de cacería, uno de nosotros hirió de un disparo a un pichón, consiguiendo éste remontar el vuelo y siendo finalmente abatido por el otro. La cuestión es, señor abogado, a quién de nosotros pertenece la pieza de caza, ¿a quien la hirió primero o a quien finalmente la abatió? –inquirió el hombre. En un instante, el leguleyo, sonriendo socarronamente, les contestó diciendo: ¡amigos míos, el dictamen solicitado tiene su precio, pero me contentaré con que me entreguen a mí el pichón!

 

 

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