Chantaje

Elisa García García · Burgos 

Achaqué al azar aquel encuentro inesperado. Había sido mi compañero de estudios, huelgas y correrías. —¿Sigues cazando? —me preguntó— Te invito a una cacería. Quedamos para el fin de semana. Aparqué mis legajos y encargué trabajo en la pasantía. Hubo muchas perdices, pichones, vino, risas y fotos con las piezas, con la gente. El anfitrión era un hombre desenvuelto y rico; me cogió por el hombro durante las fotos, no paro de reírse. Mi antiguo amigo se fue pronto, intenté irme con él pero el hombre rico me retuvo, me llevó aparte y me enseñó una foto de él y mía con el suelo lleno de perdices. —Señor Juez —dijo ya sin rastro de risa— mi juicio será en dos semanas, la decisión depende de usted. También de que esta foto se olvide para siempre. Ondeó la foto en la mano y se la guardó en la chaqueta.

 

 

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