Único testigo

Esperanza Temprano Posada · Madrid 

“Estaré de vuelta para el juicio” me dijiste bajando la ventanilla al partir y yo te creí, con la fe ciega del que le va la vida en ello. Mis compañeros del bufete, me han dado la espalda, se han dejado llevar por el delirio colectivo, empapándose como si fueran esponjas del conjunto de mentiras vertidas por la prensa canallesca. La oscura sombra de la culpa respira en mi nuca y hasta confunde mi inocencia. Tu eras la única que podía destruir el maleficio de estar en el lugar y hora equivocada, tu eras la única oportunidad de probar que yo no mate a esa niña. Protegiendo mi rostro de las iras del pueblo, llego a la Sala como el condenado se acerca al patíbulo. Qué distinto es el banquillo cuando te sientas en él. Qué devastadora la sed de justicia. Qué desoladora tu ausencia.

 

 

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