Sugerente pregunta

Benedicto Torres Caballer · Valencia 

Apretujé la esponja para sentir el agua jabonosa, sedosa, caliente; esa sensación me deleitaba. Mi cliente me sugirió que estuviese en el bufete sobre el mediodía, así que tenía tiempo de sobra. Me vestí con un conjunto muy sexy, luego me maquillé con esmero. Hacerme pasar por la esposa de mis clientes para engañar a cerdos mujeriegos me producía una especial satisfacción, era como un reto que debía superar. Salí y paré un taxi. Abrí la ventanilla y fumé. El conductor, mirándome descaradamente, no dijo nada aunque estaba prohibido; me sentí halagada. Cuando llegué al rascacielos fui al bufete, allí pregunté por el gerente; me dijeron que estaba en un juicio. Tomé asiento y crucé las piernas con descaro. Los pasantes me miraban alelados. Al rato llegó el jefazo. Noté su lasciva mirada mientras me hacía pasar al despacho. –Traigo el curriculum de mi marido, ¿cree que podría contratarle…?

 

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