Mi vida se acaba de convertir en nada

Sandra Díaz Suárez · Las Palmas de Gran Canaria 

Mi vida se acaba de convertir en nada. Un conjunto vacío. Lo he hecho otra vez. Abro la ventanilla para que entre un poco de aire. El furgón huele a una mezcla entre pescado podrido, tabaco rancio, sudor antiguo y colonia barata. Miro a la Educadora sin verla, y le pregunto con voz casi inaudible: -¿A dónde vamos? -Al Centro a comunicar lo que ha ocurrido y luego al Bufete del Abogado. Las gotas de sudor corrieron desbocadas por mi frente sin freno. En un intervalo de dos años, el Señor Martínez ha llevado doce causas a mi familia. No creo que acepte llevar otro juicio, pensó con frustración. Tras aparcar el vehículo entran en la Acogida de Proyecto Hombre. Ella delante, él detrás. Ella taconea ruidosamente. Él, arrastra los pies. En la Sala de Terapeutas informó: – Traía droga en la esponja de baño. Lo ha hecho otra vez.

 

 

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