Meta lograda

Sagrario Loinaz Huarte · Aranjuez (Madrid) 

El hombre, visiblemente alterado, explicó su situación: 50 años viviendo en la misma casa, con alquiler antiguo y, en breve, sería desahuciado por el dueño —poseedor de innumerables fincas— alegando impago de renta. Viudo, sin familia y cobrando una mínima pensión para malvivir, no tenía a quién acudir. —¡Usted es todo cuanto tengo! —decía angustiado mientras sacaba de una vieja mochila todos los recibos pagados. El joven abogado los ojeó y se quedó in albis cuando recordó aquel vecino bonachón que antaño le ayudaba a estudiar y, que siguiendo su instrucción «ESFUERZO+ESTUDIO = META LOGRADA´´ consiguió la ilusión de su vida: ser abogado. Aceptó el caso. Pasó días leyendo decretos, encuestas sobre la burbuja inmobiliaria, repasando leyes… El día del juicio, su defendido escuchaba feliz la sentencia. El demandante se acercó al abogado: —Estoy orgulloso de ti, has cumplido con tu deber. —¡Así debe ser, padre!

 

 

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