La crisis

Eloy Serrano Barroso · Madrid 

Nunca se ha encontrado explicación, ni creo que se la encuentre. Unos aportaron extravagantes teorías astronómicas, confluencias de los astros y cosas así. Otros lo atribuyeron a un conjunto de productos tóxicos que inundaron la atmósfera. El hecho es que, por increíble que pueda parecer, durante aquel año no se cometió delito alguno en Metrópolis. Así que los bufetes especializados en juicios penales tuvieron que cerrar sus puertas. Fue entonces cuando legiones de abogados en paro empezaron a recorrer como espectros la ciudad. Permanecían apostados con sus togas negras en los semáforos. Hasta que se encendía la luz roja. Entonces se acercaban a los coches con una esponja empapada en agua y lavaban sus cristales parabrisas. Y cuando los conductores se dignaban a bajar las ventanillas para darles unas monedas, ellos ofrecían una mano medio abierta y suplicante, como la de un reo condenado a perpetuidad.

 

 

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