Justicia Divina

Belén Solesio López-Bosch · Pozuelo de Alarcón (Madrid) 

Sentado en un banco de la iglesia, le pareció que el enorme Cristo crucificado que presidía el altar le miraba acusador; se arrepentía de haber entrado allí para tratar de pensar. Las palabras de su abogado de oficio todavía resonaban en sus oídos: “No estás en la cárcel, acusado de asesinato en primer grado, porque la policía no ha sido capaz de aportar ninguna prueba que te situara en Madrid el día de autos”. ¡Ese estúpido negocio de sicario había arruinado su vida! Unas cuantas mujeres hacían cola para encender una vela a San Judas Tadeo, patrón de los imposibles. Se levantó y esperó su turno. Depositó una moneda y encendió un cirio. Con los ojos anegados en lágrimas, arrimó la llama al boleto de la primitiva, premiado con cinco millones de euros, que había sido sellado en una administración de Móstoles el mismo día del crimen.

 

 

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