El alumno obediente

Eva María Cardona · Ibiza 

Me crié en el bufete familiar pero sin vocación de esponja que todo lo absorbe. Hijo y nieto de abogados, me matriculé en Derecho para no contradecir al todopoderoso destino. Fui alumno participativo; lo cuestionaba todo. El segundo año, en clase de Penal, a mi reflexión de cómo alguien puede defender en juicio a un violador, el profesor Lorenzo me contestó con desdén: “Si no es capaz de argumentar jurídicamente cualquier postura… ¡dedíquese a freír espárragos!” Tomé nota… casi literalmente. Lorenzo abrió la ventanilla del marco jurídico en que vivía; divisé otra vida, conjunto y miscelánea de caminos y oportunidades. Me dio el espaldarazo para aventurarme a alcanzar designios antes insospechados. Abandoné. Hoy soy propietario y chef del mejor restaurante de la ciudad. Al conseguir la primera estrella Michelín, el profesor Lorenzo fue el primero en felicitarme. Para entonces ya era mi mejor cliente. Yo, su alumno más obediente.

 

 

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