Día de cordura

Gloria Prádanos Díaz · Rodalquilar (Almería) 

Ha venido a mi celda un abogado y me ha dejado una tarjeta con el nombre impreso de su bufete. No se que busca, preguntó sobre aquel día. Dicen que he perdido el juicio pero eso es porque no entienden nada. Recuerdo muy bien ese día… volviendo a casa en mi coche, arrojé por la ventanilla el conjunto de cosas que ya no quería en mi vida. Qué fácil fue. Ya en casa, bajo la ducha, me sentía tan ligera como la esponja con la que enjabonaba mi cuerpo. Esa voz que gritaba y golpeaba con sus puñitos la puerta del baño ya no existía en mi vida. ¿Por qué entonces oía su llanto? Tenía que hacerla callar y eso hice. Salí del baño y silencié para siempre su voz. Dicen que perdí el juicio… que piensen lo que quieran porque yo hasta entonces nunca me sentí tan cuerda.

 

 

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