Buscarse la vida

Pedro Jesús López Delgado · Málaga 

La chica de la limpieza estrujaba la esponja en el cubo. Era su primer día de trabajo. Yo la observaba desde mi despacho, a través de una ventanilla. Su cara me resultaba familiar, pero no lograba recordar de qué la conocía. Se me hacía tarde, así que me esforcé en preparar el juicio que tenía al día siguiente. Pero estaba tan desconcentrado que solo veía ante mí un conjunto de datos y enunciados sin sentido. Finalmente, me acerqué a ella y le pregunté si nos conocíamos de algo. “Sí, de la facultad de Derecho. Éramos de la misma promoción”, me dijo. “Ah, entonces, ¿no acabaste la carrera?”, le pregunté. Me dijo que sí la había terminado. “Y ¿qué haces limpiando?”. Clavó sus ojos en los míos y me respondió “A veces, no hay más remedio que empezar desde abajo. De momento, ya he conseguido entrar en este bufete”.

 

 

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