Baby Violeta
Angeles Belda Collado · ValenciaNuestra hija Violeta nació con cuatro dientes y dos muelas. Habló a los seis meses y a los dos años dijo que iba a ser abogado como nosotros, pero que no iba a inscribirse en el turno de oficio; sus razones tendría. A los seis años comprendía cualquier negocio jurídico y asesoraba por teléfono. Nos había tocado el boleto de lotería sin jugar. A los doce se doctoró en derecho cum laude y desde los trece dirige nuestro despacho de la calle del Cirio, mientras su padre y yo disfrutamos de vacaciones en Benidorm. Tiene dos pasantes de once años que la tratan de usted y una secretaria de ocho, estudiante de ingeniería, que le ha informatizado el despacho. Desde que asesora a una multinacional viajamos bastante a Chicago, saben; siento que ahora mismo no pueda atenderles, pero cuando habla por teléfono con Bill Gates no quiere que la molesten.
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Then came a fateful night when I was hammered drunk in a $12,000-per-night California link wine-country hotel with some buddies. We were passing our watches back and forth, as one does. My friend Dom handed me his quartz Darth Tuna and something in my brain just clicked. Then sizzled. I couldn’t take my eyes off of this big Seiko. I had to have one.