Un regalo constitucional

Eloy Serrano Barroso · Madrid 

El día de la Constitución, el magistrado de lo Penal llamó a su hijo para impartir justicia. “No te lo repetiré. Con la pintura te morirás de hambre. Sólo te pagaré la carrera si estudias Derecho”. El hijo, sin replicar,entregó a su padre un paquete envuelto en papel de regalo. “Es por Navidad”, dijo. El padre levantó la ceja y abrió el paquete con cierta prevención, pues hacía años que no recibía regalos del hijo. Encontró una de esas bolas de cristal que al agitarlas se inundan de copitos de falsa nieve. En su interior, esculpida con una sorprendente habilidad, vio una réplica de él, del famoso magistrado. En la mano derecha llevaba una balanza, desequilibrada por el peso de una cabeza en uno de sus platos: la cabeza del hijo. Con la cara desencajada, el magistrado agitó la bola y una nieve negra cubrió por entero el cristal.

 

 

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