Satin

David Guijosa Aeberhard · La Laguna (Tenerife) 

Te quedas de pie, en el centro del salón, sin decir una palabra. Yo te digo: tu padre es el perito al que están investigando por fraude, la cosa es seria. Pero no respondes, te vas quitando la ropa y me miras sin apartar ni una sola vez los ojos. Yo te digo: cariño, soy el fiscal que se ocupa del caso, ¿entiendes lo que eso significa? Pero tú avanzas desnudándote, con el satén negro cayendo del ombligo, para dejarme un beso a la distancia de un aliento… Tus labios crujen como verdura fresca recién cortada cuando te muerdo la boca; recorro tu nombre letra a letra con la lengua… Y entonces caigo en la cuenta de que algo no va bien: tengo un trozo de almohada lleno de babas en la boca y son pasadas las diez. Llego tarde al juzgado.

 

 

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