Problemas de visión

José Enrique Sánchez-Paulete Hernández · Coslada 

Tenía que pasarme a mí. Para una vez que voy con tiempo se atraviesa un camión de verdura y acabo contra el mercedes de la fiscal de guardia. Se puso hecha una furia. Sobre todo cuando la tiré un beso desde la ventanilla de la grúa. Desagradecida, me hizo un corte de mangas, y me llamó gilitonto. Era de la finas. Como me temí, el perito de la compañía de seguros tardará varios días en aparecer. Así que ahora voy en el metro, apretujado entre la puerta, atrás, y dos operarios de Telefónica, delante. Con el codo pegado al hígado y la mano sujetando un libro de relatos con la letra demasiado pequeña. Lo cogí para parecer interesante. A las cultas, principalmente. Como motivo para iniciar una conversación. Pero no me ven. Les debo parecer algo tan extraño como un camión de verdura.

 

 

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