Pleamares

José Vicente Pérez Bris · Bilbao 

«Por un beso de la Flaca…», el fiscal Tuñón sólo sabía ese trozo de letra. Iba camino del depósito para identificar un cadáver. La noche pasada, al abrir la puerta de casa, el olor a verdura cocida le provocó nauseas. Berta, con su estúpido régimen vegetariano, se negaba a cocinar otra cosa. Del fondo del pasillo llegaba su voz chillona, cantando mientras se bañaba. Se acercó despacio sin hacer ruido. Por la rendija de la puerta, pudo ver el cable negro del estéreo enchufado. Jarabe de Palo desgranaban el estribillo y Berta lo coreaba. Mira que le dijo veces que dejara el aparato con baterías, mientras se bañara. -¡¨Temes que me ocurra algo¡€™-se burlaba ella-. Eres un ridículo, Carlos. Mudó de expresión al entrar en la sala de autopsias. -Un mal día, Carlos -dijo la perito forense besándole con pasión. Berta, fría como el hielo, fue testigo del momento.

 

 

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