Mi primer juicio

Jordi Manzanas López · Barcelona 

Empecé mi carrera a los cinco años. Fue por ella, la mejor de la clase, tanto en letras como en ciencias, que me tenía el corazón robado. El matón del parvulario la acusó de haberle puesto verdura en su plato mientras estaba distraído. Sabía que ella detestaba todo lo verde que descubría en la fiambrera, pero no concebía pizca de maldad en su cuerpecito. “Defenderé tu inocencia”, grité ante todo el comedor. Manolito se tomó el papel de fiscal: “La mamá de Roberto nunca le hace tantas espinacas porque sabe que no le gustan, ella es culpable”. Pero enseguida olí la verdad y fui a buscar a un perito, el profesor de biología. “El plato de María contiene acelgas, no espinacas”, dijo firmemente. La niña fue declarada inocente, aunque yo la condené a un beso en la mejilla. Desde aquel día supe que quería ser abogado.

 

 

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