La Tumba

María Reina Hernández · Almoradí, Alicante 

Desde la carretera nadie diría que aquella tierra había sido levantada. Nadie, ni el dueño de una vista de águila, podría encontrar diferencia alguna entre la nieve dura y blanca y la pintura de la misma índole que cubría la engañosa tumba. El invierno acababa de empezar y la policía cerraría la carretera durante meses por prevención, para que nadie muriera de nuevo bajo los densos aludes. No encontrarían al Magistrado hasta que despuntara la primavera y para entonces él ya estaría muy lejos. El asesino no pudo evitar recordar la risa gorda y opulenta del hombre muerto, envuelta en un cuerpo de la misma constitución,?si casos de estos tengo yo todos los días, ya verás como no pasa nada?. 22 años de su desgraciada vida en la cárcel habían sido el resultado de aquella frase.

 

 

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