Justicia Blanca

Joan Iglesias · Hospilatet 

El hombre de constitución fuerte clavó sus ojos en los del Magistrado. —Yo lancé el bote de pintura Señoría, lo reconozco y me siento orgulloso. La abogada se removió incómoda en el estrado. Su cliente sin la menor prevención y a la primera de cambio desoía su recomendación de guardar silencio. El Magistrado preguntó enseguida: —Pero Sr. Salgado; usted sabía que toda España lo vería y que acabaría respondiendo ante la Justicia por ello, entonces ¿por qué dicho acto?, ¿qué le impulsó a cometerlo? —Señoría; tenía que hacerlo. Por una vez tenía que ver de arriba abajo, al Presidente del Barça, todo blanco como la nieve.

 

 

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