Crimen ¿Perfecto?

Ana Sofía De Gregorio Moro 

El futuro magistrado observó la escena del crimen. Sobre la nieve se percibía un rastro de sangre que se perdía al borde del camino. Como si de un bello lienzo se tratara, alguien había dado los últimos toques de pintura a ese particular cuadro, tapando el rojo carmesí con un manto del más puro blanco. Antes de marcharse tuvo la prevención de borrar sus huellas en la nieve. Alguien le observaba… Llegó justo a tiempo de jurar ante la Constitución su nuevo e ilustrísimo cargo. – Enhorabuena señor magistrado, le dijo una hermosa togada con una amplia sonrisa en los labios. – Gracias, contestó él, haciendo el ademán de marcharse. – Por cierto, dijo ella colocando sensualmente la mano sobre su hombro y señalando con gesto sugerente el cuello de su camisa. – Las manchas rojas no salen bien en las fotos… – Nos veremos pronto, muy pronto.

 

 

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