Conflicto conyugal

Juan Carlos Flores Domínguez · El Puerto de Santa María, Cádiz 

El engreído fiscal cortaba la lechuga con auténtica maestría. Con la misma meticulosidad con la que supo desmontar aquella mañana la pericial que había presentado la defensa en el último momento. Con su habilidad dialéctica había conseguido dejar en evidencia ante el tribunal a la autora del informe. Pero no sentía el más mínimo remordimiento por ello. Era su trabajo, el que le permitía pagar las letras. Cuando hubo coronado su obra con media docena de aceitunas que repartió anárquicamente por encima de la verdura, tomó la ensaladera con gesto ceremonioso y, sin despojarse aún del colorido delantal, volvió al salón del apartamento que compartía con su pareja. -Esta vez va a necesitar algo más que un almuerzo y unas carantoñas para que lo perdone, señor fiscal –le espetó la hermosa y hambrienta perito en respuesta al beso que le lanzaba su amado desde el otro extremo de la mesa.

 

 

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