Carta de despedida

Elisa García García · Burgos 

Chirría en mi cabeza el sonido de las ruedas al derrapar frente al terraplén; después, el coche volando sobre un campo de verduras, el estallido y el incendio; luego las sombras y aquel túnel blanco que no acababa nunca, que aún, no ha acabado. Oigo, lejana, la voz de mi esposa reprochándome que me fui sin un beso. Quisiera responderla pero no puedo. Otras, me parece escuchar algo relacionado con el perito que debe de tasar los daños en el coche; algo de un juicio y de un fiscal acusándome de temeridad… Todos creyendo que no les oigo y a veces, creyendo que puedo oír demasiado. Pero nadie dándose cuenta de la verdad, pues nadie, al parecer, ha visto las cuatro letras que escribí para despedirme. Nadie ha visto la carta que deje, justo encima de mi mesilla.

 

 

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