Cadáver insepulto

José Aristóbulo Ramírez Barrero · Bogotá (Colombia) 

Sigo sosteniendo a rajatabla que este desbarajuste cósmico, este caos monumental que nos agobia, esta nieve en agosto no es consecuencia del advenimiento inminente del apocalipsis, ni secuela lógica por demás del calentamiento global y del agotamiento de la capa de ozono. No, currutacos. Lo que padecemos, lo que se nos viene pierna arriba: la debacle, la ruina es producto de haberle dado muerte a nuestra constitución, de haberle quebrado con saña el espinazo. Ya no es posible dar marcha atrás. De nada servirán las manos de pintura que en prevención del hundimiento de la nao querrán hacerle a nuestra carta magna sus tremebundos y sanguinarios victimarios. No es necesario que los abogados del régimen inventen toda suerte de infamias sobre mí. Fui magistrado de la Corte Suprema. Ya no lo soy. Soy un cadáver insepulto que yace en esta sala gris donde alguna vez impartimos justicia de la buena.

 

 

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