Amor de padre

María Esperanza Beneit de Madre · Palencia 

Rebeca lucía radiante su nuevo vestido, especial para su primera Nochevieja fuera de casa. Ensimismada en el espejo se aplicaba pintura carmín en los labios, contrastando con su blanca tez. Su padre, reconocido abogado en la ciudad, permanecía en el sillón hojeando una antigua constitución –legada por su abuelo paterno, magistrado excepcional- con la vista clavada en su añorada niña. –Llevarás prevención esta noche…; pronunció rotundo, incómodo al hablar de esos temas. Rebeca hizo un silencio e irónica replicó: -Tranquilo papá, sabré cuidarme sola. El padre, curtido en mil batallas dialécticas, cerrando el libro se acercó y respondió: -Querida hija, de quien creo tú te refieres, no dudo sabrás cuidarte, pero ahí fuera cae nieve y el frío y tu ligero vestido serán fieles aliados de los catarros… Y dándole un beso en la frente abandonó la habitación, sonriente, como si de la Sala del Tribunal se tratara.

 

 

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