Imagen de perfilSegundo testimonio

Pablo Vázquez Pérez 

En la pequeña bolsa de tela que guardaba bajo el abrigo, ocultaba el rey negro de marfil que le servía como amuleto en los casos de temor. Los nervios por la llamada del juez le impedían disfrutar la razón de su visita al juzgado, al que acudía como testigo.
Cogió el bastón y caminó apoyado en el ujier. Juntos recorrieron el pasillo. Entonces sintió un cosquilleo escalofriante al oler la insólita loción que también usaba el presunto asesino, la noche del crimen. Convencido de su culpabilidad e impulsado por los nervios, señaló al hombre que desprendía ese aroma,.
El acusado, los presentes y el juez miraron sorprendidos al fiscal quien, sudoroso, solo pudo musitar
-Con su venia, señoría.

 

 

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