Los buenos principios

Rosa Molina López · Tres Cantos (Madrid) 

Creo ser el único gitano, abogado y rico que vive en una chabola. Mi poblado es una enorme explotación de chatarra, pero bajo esa costra de miseria laten ríos de oro a ritmo de guitarra flamenca. Con dos uralitas y tres contrachapados levanté mi despacho y no hizo falta cartel en la puerta para que rebosara de clientes. Empecé con mi gente, tiempos difíciles en los que afiné mis quiebros de leguleyo, pero ahora mi pantalla táctil arde y en mi chabola-bufete me espera, aterida, gente con dinero tan negro como su alma. ¿Mis métodos? Los de cualquier abogado: dar vueltas a la ley para conseguir la sentencia más favorable. ¿Mi ventaja? Conocer su ancho margen desde mi infancia y seguir viviendo en él. Si es que ya lo decía mi padre, el mejor profesor de todos: “No quiero para mis hijos buenos principios…”.

 

 

 

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