La ley de la magia

Javier Arturo Michel Serrano · Rivas Vaciamadrid (Madrid) 

El increíble Profesor Soler (o así rezaba el cartel de sus actuaciones) se puso súbitamente en pie esperando la sentencia. Su ridícula chistera se agitó peligrosamente ante el rápido movimiento y resbaló lentamente por su engominado pelo hasta la mesa. Aparté mi vista del móvil táctil y atendí al veredicto. En mis quince años de carrera como abogado había visto muchos casos, pero ninguno como éste. Soler había demandado hacía años a un compañero suyo por la explotación inautorizada de un truco de magia patentado por él, pero perdió el juicio y acabó en la ruina. Y hace un mes tuvo la feliz idea de escarmentarlo trucando la falsa dinamita de uno de sus trucos. Ciento veinte muertos. Yo soy su abogado. Y ahora viene la magia. Declarado inocente. Ese psicópata histriónico se había librado, aunque las pruebas eran claras. Sonreí interiormente y, simplemente pensé: Poderoso hechicero es, Don Dinero.

 

 

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