¿Futuro?

Montse Aguilera Vives · Barcelona 

La pantalla táctil amplía las imágenes a un tamaño escandaloso antes de reproducirlas. Es primordial asegurarse de que todos los miembros del jurado se impregnan de la sordidez que rodea este caso. Explotación infantil. La secuencia que muestra el rostro del profesor, su mano alzada en una postura inconfundible y el pequeño libro, cuyo título delata su contenido, son el detonador que activa otra oleada de insultos. No importa. Serán eliminados de la versión oficial del juicio. El regidor alza un cartel y lo muestra al jurado. El silencio extiende su manto en la sala. La sentencia se adivina dura. Hacer apología de la literatura está muy mal visto en todos los sectores, pero cuando se trata de narrativa infantil, con el riesgo de aumento de la imaginación que esto comporta, el castigo suele ser una de las penas más largas, acompañada de una sanción económica y la publicidad adecuada.

 

 

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