El Plan B

Teresa Hernández Díaz · Madrid 

Aquella pantalla táctil era demasiado para el viejo profesor. Todo avanzaba demasiado rápido y su incapacidad para digerir correctamente los avances tecnológicos provocaba con frecuencia la risa de su alumnado. ¡l era un abogado antiguo y aburrido que le gustaba hablar de sí mismo, un abuelo batallas que ya no ejercía. Pero también era experto en temas de explotación infantil y podía recordar más de una sentencia al respecto no recogida en los libros. Rozó con dedos temblorosos la pantalla y no funcionó. No se extrañó; tampoco con los comentarios jocosos procedentes de los pupitres que le tachaban de carcamal. Se giró hacia los chicos, apagó el dispositivo, y lentamente desplegó un cartel que traía consigo. Mostraba una niña india con una mano amputada. Un silencio sepulcral se apoderó del aula. – Dejemos la clase. Hoy hablaremos del caso de Seema. Trabajaba asfaltando una vía rural próxima a Bikaner?

 

 

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