Decisión final

Víctor José Menargues Ramón · Alicante 

La crisis se había colado por las rendijas del bufete. Diana White, la última letrada en incorporarse, fue la primera en regresar a la calle. El juez Castrorriver, al enterarse, le dio una recomendación manuscrita para una ETT, deseándole suerte. “Es lo único que tenemos” —le dijeron allí. Bajo una máscara, sería cabeza de cartel del porno-show “La donna di fuoco”, interpretando a una profesora que, tras explicar en una pizarra táctil lecciones del Kamasutra, iría practicándolas con sus alumnos, también enmascarados. Pasados unos días quiso marcharse y fue tarde ya: existían fotos y videos suyos, de cámaras ocultas, que la identificaban. Chantaje y explotación sexual. Desesperación. Alguien entró en su camerino, máscara en mano, y la encontró con una pistola en la sien. —¡Ni se le ocurra dejar huérfano de profesora a este alumno! —¡¿Usted…?! Acataré su sentencia —dijo apretando los dientes y el gatillo—, señor Castrorriver…

 

 

 

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