Amigos para siempre

Marta Franco Alejos · Villamiel de Toledo 

Emilio disfrutaba de una bucólica jubilación, en el pueblecito de su niñez, a cargo de la explotación agrícola de su familia. Había sido un respetado juez, implacable a la hora de dictar sentencia y un profesor de universidad querido. Desayunaba tranquilamente, cuando sonó el timbre. Emilio abrió la puerta, pero no había nadie. En el felpudo de la entrada encontró el cartel de «Cuidado con el perro» hecho añicos, al lado, el móvil táctil, regalo de su hijo, no paraba de sonar. Emilio lo cogió, pero solo oyó una respiración entrecortada. Cuando volvió a la cocina, allí estaba Juan, amigo de la infancia, muerto hacía 50 años.» Lo siento?, dijo Emilio aterrado, pero Juan avanzaba hacía él cubierto de algas y con los ojos llenos de odio, acumulado durante años en el fondo del mar.

 

 

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