Ilustración: Juan Hervás


Al viejo profesor

Luis Angel Calvo Villalaín · Parla (Madrid) 

Al viejo profesor le dio un soponcio en medio de la clase. Su último suspiro, apenas audible, fue para decir ‘listo para sentencia’. Era su forma de ser: entreveraba irónicamente el derecho y sus expresiones en todos los resquicios de su vida, y hasta de su muerte. Era inteligente e imprevisible. Nunca sabías qué iba a deparar una de sus clases; tan posible era que pasara una hora hablando de la última tecnología de dispositivos táctiles, como de la explotación sexual de mujeres en Sudamérica. Analizaba cualquier tema bajo el prisma del derecho y conseguía que aprendiéramos más y mejor que en cualquier otra clase. Para honrar su memoria, hemos inundado la facultad de carteles donde aparece su foto con un pie que reza: ‘Se busca vivo o muerto. Delito: Dejar huérfanos a cientos de aprendices de abogado que lo adoraban’. Seguro que le habría gustado.

 

 

Queremos saber tu opinión