Tarde

Agustín Martínez Valderrama · Gavá (Barcelona) 

El despertador sonó puntual pero él estiró el brazo, lo apagó y pensó un poquito más, cinco minutos, y volvió a darse la vuelta, a soñar inocente con los angelitos, a despertarse y ver, no puede ser, que se había quedado dormido, mierda, que estaba nublado, que no era puente, que la calabaza de Haloween se partía el culo mientras él saltaba de la cama, se vestía sin ducharse, salía corriendo y llegaba tarde a la facultad, a su primera entrevista de trabajo, a la cita con Beatriz, a la reunión del bufete, al plazo para presentar el recurso, a su boda, al nacimiento de su hija, al bautizo de su nieto, a la partida de dominó y hasta su propio entierro, donde ya nadie lo esperaba, sólo una lápida con su nombre y una corona de flores marchitas, llegas tarde Manolo, nunca te olvidaremos, descansa en paz.

 

 

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