Maquillaje

Paloma Hidalgo Díez · Alcalá de Henares (Madrid) 

Cruzar sobre los cientos de expedientes que, archivados en carpetas de colores, se extendían a lo largo del pasillo de la oficina judicial en la que me habían destinado para juicios rápidos, era un ejercicio de alto riesgo. Pronto necesitaría un puente para evitar que la documentación pudiera engullirme. Fue en uno de mis intrépidos intentos para alcanzar de nuevo mi despacho cuando te vi por primera vez. Estabas sentado frente a la mesa de mi secretaria, tus ojos de cielo nublado y esos graciosos rizos de calabaza reclamaron mi atención. Qué lástima, me dije después de examinarte unos segundos, en breve esa mirada inocente y ese sutil encanto serían sustituidos por el agobio y el desánimo ante tanta tarea pendiente. Al menos yo tenía el recurso del maquillaje para esconder las ojeras y poner una nota de color a mi sonrisa.

 

 

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