La viuda negra

Miguel Ángel Moreno Cañizares · Alcorcón (Madrid) 

Los estudios de Derecho le sirvieron para asumir su propia defensa. Acusada de asesinar a tres maridos, la «viuda negra» compareció ante el tribunal con la misma frialdad que se le presuponía a la hora de proceder a las muertes. Se declaró inocente, claro, y justificó con cuidada dicción los acontecimientos, tratando de demostrar su ausencia el día de autos. Sesión tras sesión, se fue sintiendo más segura en el estrado, sin que el recurso de la fiscalía para anular la comparecencia de un testigo alterara su elaborado plan. El relato emocionado del intento de suicidio en el puente, aquel nublado día, lo valoró como definitivo para obtener un veredicto favorable. Por fin, llegado el momento decisivo, el jurado la declaró culpable y se le condenó a cadena perpetua. La sopa de calabaza envenenada resultó clave para desvelar la trama.

 

 

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