Espíritu de Venganza

Roberto Castejon Visiedo · Navarra 

Tras el nublado cielo, una temerosa luna apenas osaba reflejarse en las aguas del río que establecía los límites del valle de Sleppy Hollow. El juez Crane espoleaba frenéticamente su caballo mientras lo guiaba con firmes tirones de riendas hacía el lejano puente. Allí estaría a salvo de la ira del Jinete Sin Cabeza, cuya implacable justicia no admitiría recurso alguno. De nada serviría rechazar su culpa por el perjurio de los testigos, por haber sido engañado por la conjura de todo un pueblo. Ichabod Crane había sentenciado a la guillotina a un hombre inocente y ahora su espíritu vengador había regresado para impartir su propia justicia. La luna desapareció tras las nubes y con ella, cualquier esperanza de salvación. Al amanecer, los rayos de sol encontraron junto al puente un cuerpo decapitado sobre cuyos hombros descansaba una grotesca calabaza con ojos y dientes esculpidos a golpe de machete.

 

 

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