Culpabilidad interrumpida

Marta Trutxuelo García · Andoain (Guipúzcoa) 

La mañana se levantó nublada, como mis pensamientos. ¿Inocente? ¿Culpable? El eco de la duda taladraba mi cerebro. Fiel al oficio que implica mi toga analicé rigurosamente los últimos acontecimientos: no hubo respuesta a los requerimientos presentados, varias incomparecencias en ciertos actos rutinarios, incurrir en perjurio…. Me derrumbé ante la aplastante evidencia: todos los indicios apuntaban a lo mismo… — Te ha dado calabazas —me corroboró un colega— Los indicios hablan por sí solos: no contesta a tus e-mails, no va a tomar café a vuestra máquina habitual del tercer piso, te dijo que no tenía plan para el puente del Pilar y ahí está, ¡perjura!, enseñando las fotos del viaje a Roma… Sí… ahí estabas… mi amada letrada… dirigiéndome una mirada que resquebrajaba mi veredicto de culpabilidad. Mi voluntad diluyéndose en el océano de tus ojos…. sucumbiendo a lo inevitable… ¡demostraré tu inocencia en un recurso de apelación!

 

 

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