Un juicio diferente

Gracia Aguilar Bañón · Albacete 

El búho miró muy serio a la ardilla. -Abogada, ¿tiene algo más que añadir? -Sr. Juez, todos sabemos que el sueño de mi defendida es muy profundo. Despertó con un hambre atroz que la llevó a cometer un acto reprobable, cierto, pero robó la mermelada del oso acuciada por la necesidad… Mientras la ardilla hablaba, desde el estrado la marmota intentaba ablandar al juez improvisando su mueca más entrañable. Se hizo entonces el silencio. Todos los animales allí reunidos aguardaban expectantes el veredicto. Finalmente, el búho habló: -De acuerdo, la marmota queda libre, pero deberá entregar como fianza cincuenta frutos recién recogidos, que serán entregados a las familias menos pudientes del bosque-. Hizo una pequeña pausa, para añadir: –Y en cuanto a usted, señor oso, pasaremos por alto esta vez la procedencia de esa suculenta compota, pero le aviso, vigile sus zarpas si no quiere meterse en más problemas.

 

 

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