Mujer

Manuela Ruiz Torres · Jaén 

Pertenezco a una generación de mujeres que, cuando se casaban, disfrutaban como marmotas hibernando en el hogar familiar, y entre cuyos quehaceres favoritos se encontraba hacer conserva de mermelada de ciruelas y tapetitos de punto de cruz.Precisamente, tareas, todas ellas, que me causan salpullidos. Huyendo de lo que me parecía un pavoroso panorama, decidí ejercer por mi cuenta como abogada, ya que en estas lides me cultivaron. Para ello, tuve que aceptar pagar una fianza adicional por ser mujer, que me solicitó el propietario del local de mi primer despacho. Después de aquella primera ilusión, vinieron los nervios contenidos y el estómago oprimido al subir al estrado y estrechar la mano al centenario juez, que por turno correspondiera. Con el paso de los años he secundado el dicho de que cada vez son más jóvenes. Hoy, lo reconoceré en voz alta por primera vez, la centenaria ya soy yo.

 

 

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