Mi camisa nueva…

Juan Jose Asegurado Fernández · Madrid 

Allí estaba ella, abogada recia y firme sobre el estrado, disertando acerca de lo humano y lo divino. Allí estaba yo, aburrido como una marmota en aquella silla mohosa, pensando en mi camisa nueva, sucia por aquella mancha verde, sabiendo que era inviable ganar a alguien con una sonrisa tan perfecta. Al salir de la sala, me acerqué y le dije: “es mermelada”, señalando a mi camisa,…. Ella sonrió y dejó ver esos dientes perfectos. En ese momento supe que le ganaría. Una mes más tarde, mientras le ponía una tostada en mi pequeña cocina, ella sonrió y me dijo: “ganaste el juicio, y me ganaste a mi con esa misma mermelada”. “Ya lo sé” respondí sonriendo, era la primera vez que había sacado algo en claro de un juicio por una fianza.

 

 

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