La invisible soga

Julio José González Coronel · Huelva 

En el momento del juicio, cuando desmadejaba la red de sus recuerdos, intrincada y tortuosa como el interior de la madriguera de una marmota, deseaba únicamente deslizarse cobardemente desde aquel cadalso, disfrazado de estrado, hasta el más recóndito de los olvidos. Aún recordaba como, la invisible soga de sus ojos verdes, aprisionó el sosiego de su espíritu. Se la presentaron como la abogada más prometedora del gabinete, y el sólo vislumbró en ella la fianza, a cambio de la cual, la libertad de sí mismo tocaría a su puerta. El último recuerdo de tan enmarañada red, era aquel blanco y grácil cuello entre sus fornidas manos y aquellos ojos verdes, a los que se les escapaba la vida Ahora todas las mañanas, las tostadas con mermelada quedan intactas en aquel cuarto acolchado, y desde el abismo del espejo de su memoria, siempre acecha el destello verde de aquellos ojos inertes.

 

 

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