La gula

Francisco Perelló Coderch · Barcelona 

El caso del goloso, lo llamaron. Y no había para tanto. Meses planeando el robo, buscando coartadas, mirando con lupa todos los detalles. Y menudo golpe. Eso no lo puede negar nadie. Todo un muestrario de diamantes de la habitación del hotel del viajante. Y con él dentro, durmiento como una marmota. Pero ahora, ya ves, aquí frente al estrado y mi abogada que me dice que ni sueñe en librarme de ésta. Ni fianza ni nada. Y todo a la porra por lo que me tira el dulce. Que sí, que metí el dedo en la mermelada del desayuno. Tan tentadora en el carrito del desayuno. Y luego, pues también, que me limpié con la servilleta. Ladrón, pero limpio. También tonto, lo sé. Tantos planes y estampo saliva, huellas y casí mi tarjeta. Y ahora pa dentro, sí, por goloso, dicen. y eso es lo que más me molesta.

 

 

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