La cruda realidad

Silvia Pellejero Oliva · Arnedo (La Rioja) 

Dediqué mi vida a los juzgados: la abogada S.Martínez, mi nombre retumbaba en todos los pasillos del palacio de justicia. He sido influyente, he retado verbalmente a los valores morales de la historia. Siempre me he salido con la mía, no he tenido reparos para vivir en la abundancia y la mentira. Hasta que topé con ese juez en el estrado. Derrumbó mi vida, descubrió que envenené al hombre marmota para ocultar las pruebas del caso porque, tonta de mí, dejé las huellas en el tarro de mermelada con cianuro. Treinta años de cárcel, sin derecho a pagar una fianza. El animal lo merecía, y la cárcel es una gran maestra de la vida.

 

 

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