Como un milagro

Maria Rosa Deza Sierra · Torrejón de Ardoz (Madrid) 

Y pensé… no tengo carácter, para ser abogada. Pasaron los años y cada vez lo que parecía ser mermelada de néctares sublimes, delicias de exquisito paladar fueron quedando en una amargura y melancolía crónica. Como una marmota, quedo invernando mi esperanza. Año, tras año, parecía pagar la fianza por una plenitud que parecía ser un sueño, sólo sentía que no podría ser. Los empleos eran precarios, todos iban desfilando como en una pasarela y muchas veces no sabia si era yo la que desfilaba o habían sido más protagonista ellos que mi propia existencia. Ya no sabia si la espera era mi desespera. Como si hubiera subido al estrado, un trémulo resquicio de primavera entro en la sala de audiencias, llegó la decisión final, el veredicto licenciada el 24 de septiembre de 2.008

 

 

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