Aburrimiento

Victorio Nombela Antolín · Albacete 

Observaba el juicio con poco interés. Todo lo relativo a la justicia me aburría terriblemente. Sólo me encontraba en la sala por pura obligación. Cuando la abogada empezó a dar razones por las cuales se debía conceder la fianza, yo sólo podía pensar en embadurnarla con mermelada y lamerla de arriba abajo. El fiscal con dientes de marmota estaba en contra y no paraba de argumentar con leyes y jurisprudencia que jamás había oído. Sí, tenía nociones de Derecho, pero sólo estudié la carrera por que no tenía suficiente nota en selectividad para estudiar psicología. Y toda esa jerga de leguleyos siempre me daba dolor de cabeza. Cuando ambos terminaron de hablar todas las miradas se dirigieron a mí. Me encontraba sentado en lo alto del estrado. Ahora me tocaba la difícil tarea de dictar sentencia, y yo no tenía la más remota idea de que iba todo aquel proceso.

 

 

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