Vista oral

Maribel Romero Soler · Elche (Alicante) 

—Le aseguro, señoría, que mi tortuga no se comió el calcetín de mi vecino. —Sin embargo —intervino el fiscal—, hay un indicio de que pudo haber sido ella, y es que en otra ocasión se comió el tanga de su vecina. —Pero porque era verde y lo confundió con una hoja de lechuga. —Basta —intervino el juez—, me parece muy triste este alegato. Por favor, que pase la tortuga. El animal entró en la sala con su acostumbrada lentitud y con el caparazón mojado. —Espero que sea importante el asunto —dijo—, nunca salgo de casa los días de lluvia. —¿Se comió usted el calcetín? —preguntó el juez a bocajarro. —Jamás, a mi vecino le huelen los pies. Y quiero aclarar que el tanga de su señora esposa, con sabor a menta, se lo comió mi amo. Ya está bien de cargar siempre con las culpas de otros.

 

 

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