The game

José Agustín Navarro Martínez · Alicante 

El hombre de la camisa hortera aplaudía mientras el de la cara de tortuga apaleaba. -¡Devuélvenos el triple de la pasta! Parecía el fin, pero mi marido aparcó momentáneamente sus alaridos e inició el alegato: -¡No sabéis a quién estáis torturando! ¡Soy abogado! ¡Existen indicios de usura! ¡El contrato es nulo! -¡Soltadle más estopa a este picapleitos! -¡Amenazas! ¡Injurias! ¡Nos veremos delante del Juez! -¡Rajadle las tripas a esta basura! Se disponían a matarlo. Necesitaba urgentemente articular una lluvia de ideas. Fue entonces cuando escupí el calcetín con el que me amordazaban y grité: -No, esperad. Os daré su primera toga. -¿Oís? Realmente enternecedor… -Y las llaves del despacho. -¡Migajas! ¡Traed el bisturí y el guante de seda! -¡No! ¡Y también podréis pasar una noche conmigo! Entonces el sicario más nauseabundo se acercó, me desabrochó la blusa, y … mi suegra descorrió las cortinas: “¡Sorpresa! ¡Feliz cumpleaños, Isabel!”.

 

 

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