Sueño cumplido

María Antonia Cobos Avilés · Dampierre sous Bouhy (Francia) 

El otoño me sienta bien y agradezco siempre el final de la canícula veraniega. Soy feliz porque este año acabaré mi carrera de abogado, el sueño de toda una vida. Siempre oculté cualquier indicio que hiciera pensar a mi familia que un día sería otra cosa que fabricante de medias y calcetines en la pequeña manufactura familiar, función que nunca he dejado de ejercer. Hace quince años, con el tesón y el entusiasmo de quien va al encuentro de su verdadera ilusión, decidí empezar la carrera, aunque tuviera que hacerla a paso de tortuga. Los alegatos de mis cuatro hijos, temerosos de que esa repentina y nueva actividad me distrajera de mis obligaciones, no me hicieron desistir. Al salir al portal, una lluvia fina y silenciosa completó mi felicidad. Mi nieto, estudiante de tercer año de derecho, me esperaba en su coche para ir a la facultad.

 

 

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