Extraño caso

Antonio Capel Riera · Murcia 

¡Ni que la tortuga tuviese un olfato de un sabueso! –bramó el Inspector -. Un indicio significa que tiene que haber un signo aparente y probable de que existe algo. Mientras tanto, los fotógrafos policiales buscaban un alegato o disculpa que les permitiera justificar la calidad de las fotos. No esperaban que la lluvia hiciera su aparición de manera repentina. “No quisiera estar en la piel del abogado defensor” pensaba el fiscal, intentando contener una carcajada. La cabeza de la tortuga, asustada, asomaba por el agujero del calcetín. ¿Cómo se habría metido? El forense no sabía si socorrer al quelonio o examinar el pie del occiso.

 

 

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