¡PROTESTO, SEÑORÍA!

Manuel de la Peña · Madrid 

«Me niego a cumplir este trámite. No quiero comparecer en esta sala. De aquí no me desahucia ni el Ministro de Justicia. Dentro de nada, apenas unos años, andaré como raposa por rastrojos, redactando demandas lacrimógenas o temerarias o auténticos panfletos, acatando la voluntad de clientes caprichosos, retorciendo el derecho de defensa, agobiado por los plazos, sin horarios, sin tiempo libre, sin vida. Libraré a otros de pagar impuestos que yo apoquinaré religiosamente. Encima soportaré chistes sobre mi profesión. El ginecólogo, que en otra vida fue juez de menores, me agarra la cabecita con resolución y tira de mí… ¡Protesto, señoría! Rompo a llorar. Rabioso alegato ¡Mira que reencarnarme en abogado! «

 

 

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